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Posted on Abr 16, 2013 in Fútbol Internacional | 0 comments

Barcelona FC: El favorito natural

Barcelona FC: El favorito natural

El llamado “mejor equipo del mundo” está acostumbrado a llegar a instancias de este nivel, pero es la primera vez en 4 años que lo hacen sin Josep Guardiola en el banquillo. Si bien la mano del catalán sigue ahí, los culés han resentido no nada más la salida de Pep, sino también la enfermedad de Tito Vilanova, quien tomó el cargo pero desgraciadamente no ha sido constante debido al mal que lo aqueja, Jordi Roura ha tenido que dirigir al Barsa en distintos cotejos y quizás esa intermitencia se ve reflejada en la baja que ha tenido el equipo en algunos encuentros.

No obstante los blaugranas siguen teniendo esa facilidad para hacer un futbol extraordinario, digno del recuerdo e histórico, un futbol que ya lleva su sello y que parece inalcanzable por cualquier otro club, un futbol sencillamente de otro nivel, de otro planeta, de otra galaxia; pero el cual se ha visto afectado en parte por los problemas externos y en parte porque tarde o temprano sus rivales tomarían cartas en el asunto y buscarían la forma de contrarrestarlo, por difícil y poco vistoso que parezca.

Barcelona terminó, como era de esperarse, en la primera plaza del grupo G con 13 puntos, sector que lucía cómodo para los blaugranas, pues ninguno de los clubes que lo acompañaban era un rival poderoso o que pudiera pelear ese primer lugar con los vigorosos catalanes. Si bien no sufrió demasiado en resultados y puntajes, si hubo  algunos pasajes durante uno que otro partido, en los cuales la generación de futbol no era la misma y el tratar de continuar con los conceptos futbolísticos tan marcados no era tarea fácil. La obligada remontada en el debut 3-2 contra el Moskva dejaba entre ver la inestabilidad con la que afrontarían esta temporada.

El 2-0 a favor en la visita a Benfica, el 2-1 en casa contra el Celtic donde empezaban perdiendo y que vislumbraba la caída en Glasgow 2-1 a manos los escoceses, levantarse con un gran resultado en Moscú de 3-0 contra el Spartak y cerrar en casa la fase de grupos con un 0-0 ante Benfica, no eran los resultados importantes,  ni la cantidad de puntos que se esperaba del club catalán, pero sin embargo a medio gas y con todo y sus factores extra cancha, los azul granas eran primer lugar de grupo y estaban en octavos de final.

Quizás el obstáculo más difícil que le hemos visto pasar al FC Barcelona en los últimos años, fue el duelo de octavos contra el AC Milán, en la ida todo les salió bien a los italianos y consiguieron vencer a Valdés dos veces para ponerle la soga en el cuello a los blaugranas en San Siro. Dos clásicos de España perdidos en fila contra el Real Madrid y  llevar una desventaja de 2-0 en octavos de Champions al Camp Nou, hacían que los críticos y la prensa hablaran del fin de una era dorada, del fin de un ciclo para la generación mágica del Barça; un sinfín de críticas y ataques se venían sobre el cuadro de Messi, Puyol, Pique, Xavi, Iniesta y compañía.

Pero fue aquí, en aquel duelo donde todos los veíamos muertos, donde se decía que se acababa la época asombrosa del fútbol total del Barcelona, aquí fue donde el ímpetu, la fuerza, el corazón y la pujanza del mejor del mundo, características que siempre habían estado ahí pero que ese día tenían que aflorar más que nunca, los llevaron a conseguir una histórica remontada de 4-0 para poner el global 4-2 y colarse al bombo de los 8 mejores de Europa.

La confianza había regresado al cuadro catalán, pero los cuartos de final tampoco fueron un trago fácil de digerir, el Paris Saint Germain era el siguiente escalón; nada más ni nada menos que un equipo que terminó con más puntos que nadie en la fase de grupos  y que de la mano de un viejo conocido como Zlatan Ibrahimovich, harían hasta lo último para dejar fuera a los culés. Un peleado 2-2 en la ida volvió a poner la alerta en amarillo para regresar a España y peor aún sin Messi de inicio; quizás los parisinos podrían hacer la hombrada y enviar al Barsa a ver las semifinales por televisión. El Barça caía en casa 0-1 desde el primer tiempo y era suficiente para quedar fuera de la competición europea, pero de nuevo la figura de su gran ídolo, de su emblemático referente, de su hijo prodigo, saltó de la banca, Lionel Messi sólo necesitó de 9 minutos en el campo de juego para dar un chispazo de magia, frotar la lámpara, mover la varita y enviar un pase espectacular a Pedro para que éste pusiera el 1-1 con el que los culés estarían una vez más en semifinales.

El rival en turno es uno de los equipos más potentes de toda la competencia, el Bayern de Munich, y Barcelona debe dejar de lado todo que sufrió para llegar hasta aquí, recordar que su futbol sigue siendo temido, que son el equipo que los demás siguen viendo hacia arriba y que sin importar la playera que está enfrente, la de ellos pesa más y hace parecer que a la pelota le gusta ser tratada por los pies de aquellos que portan sus colores y que a aún no estando a tope, siguen siendo el favorito natural para llevarse la orejona a casa.

 

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